Carta de junio 2019

Dios nos regala una gran cosecha

"Como baja la lluvia y la nieve de los cielos y no vuelven allá sin haber empapado la tierra, sin haberla fecundado y haberla hecho germinar, para que dé la simiente para sembrar y el pan para comer, así será la palabra que salga de mi boca" Isaías, 55, 10-11

He querido comenzar esta carta con el texto de Isaías para enfatizar que, en definitiva, junio es un mes donde gran parte de la siembra realizada a lo largo del ciclo lectivo alcanza sus frutos. El “X” aniversario del grupo Éxodo y la recepción de los sacramentos de la Confirmación y la Primera Comunión, son realidades hermosas que deben suscitar en todos una profunda alegría.

En primer lugar, quiero agradecer a todos los animadores y dirigentes que a lo largo de los años han permitido que el grupo Éxodo llegue a su décimo aniversario, con una maravillosa historia de acercar a cientos de jóvenes a la experiencia de Dios a través de la amistad, el desarrollo de liderazgo y el trabajo en equipo. El esfuerzo desplegado para hacer realidad las actividades del aniversario fue extraordinario, en una convocatoria de unas 700 personas. En este sentido, quiero agradecer a las familias que dieron hospedaje y atenciones a los jóvenes visitantes y, de una manera muy especial, al equipo organizador. Porque no podríamos reconocer a nuestro Colegio Cristóbal Colón sin este formidable movimiento juvenil llamado Éxodo.

Podríamos pensar que la recepción anual de los sacramentos es un asunto de todos los años, sin embargo, en cada persona que recibe la Confirmación o la Primera Comunión, nuestra comunidad educativa tiene un encuentro con Cristo. Cuidar con esmero los procesos de iniciación y crecimiento en la fe, tiene que ser un objetivo central de nuestro colegio y un acontecimiento alegre y de bendición para todos. La invitación a jóvenes y adultos a unirse a estos procesos también es un gran acierto que nos recuerda que Dios siempre llama y espera. Agradezco a los equipos de catequistas que han hecho posible estos procesos formativos.

Relegar a lo rutinario y “natural” todos estos frutos de nuestra pastoral, no solo constituye una grave omisión de cara al agradecimiento, sino la triste experiencia de perdernos un encuentro con el Dios vivo. No es justo vivir relegados a una permanente condición de enojo y reclamo, dejando pasar por alto realidades de fe que tienen la fuerza para fortalecer, liberar y sanar.

Finalmente, quiero subrayar los mejores deseos y oraciones para que nuestros estudiantes concluyan con todo éxito su año académico, recibiendo los frutos del esfuerzo realizado. Pero sobre todo, quisiera que sigamos mirando la vida de nuestro colegio como el gran regalo que Dios nos da; que nos ayuda a renovar fuerzas y a diseñar procesos de mejora para el beneficio de todos. ¡Gracias a todos por los frutos recibidos y a Dios, porque su “Palabra hace germinar la tierra”!

P. Rodolfo Robert Esquivel, Sch.P.
Titular General del Colegio Cristóbal Colón